
Hay historias que no nacen para quedarse,
sino para despertar algo dentro de nosotros.
Esta es la historia de un alma prestada,
de un amor espiritual tan puro
que nunca necesitó un nombre,
ni un título,
ni pertenecer para ser eterno.
Un niño que llegó del alma,
una misión divina,
una despedida sin ruptura,
y una mujer que aprendió a amar sin poseer,
a sostener sin retener
y a soltar en paz.
Este libro es una oración,
un altar,
una carta al cielo.
Para quienes han amado en silencio.
Para quienes han sido madre en espíritu.
Para quienes saben que lo sagrado no siempre permanece en los brazos,
pero siempre permanece en el alma.
No es una historia de pérdida,
sino de elevación.
No es un final,
sino una trascendencia.
Quien lea estas páginas
no encontrará despedida,
sino destino.