Los viajes en el tiempo son un imán muchas veces irresistible para los novelistas de la ciencia ficción y ni qué hablar para los guionistas de películas de Hollywood. Esta novela es abundante en viajes en el tiempo dentro de un contexto de revisionismo histórico, neutral y sin intervenciones. Y esos viajes tienen, por supuesto, limitaciones muy específicas que el amigo lector podrá conocer apenas comenzada la lectura. Desde ya que, de existir en realidad la posibilidad de trasladarse temporalmente a voluntad y estar libre de intervenir en el lugar de destino, el universo se volvería algo ingobernable, pero piense por un momento... qué bueno sería, ¿no? Volver y evitar tantas cosas o provocar otras. En esta aventura, Raymond Sprague, exagente de Interpol y especialista en seguridad, es contratado por una de las pocas compañías autorizadas por la ONU para realizar viajes al pasado con fines revisionistas. Su experiencia de hombre de investigación y acción se pondrá en juego cuando una conspiración dentro de la propia organización podría ocasionar un desastre sin precedentes, y sobre él recae la responsabilidad de poner nuevamente las cosas en orden y en su debido tiempo. Desde las costas de la isla Dominica, las altiplanicies de Bolivia y los suburbios de Chicago hasta la soledad del desierto de Mojave, Raymond deberá operar contrarreloj para llevar a buen puerto el curso de los acontecimientos que podría trasformar de manera inimaginable nuestra actualidad. ¿Podrá hacerlo?